Cuidado básico: una rutina sencilla para plantas de interior
No hace falta memorizar reglas complejas para mantener plantas sanas. Con unos pocos hábitos de observación semanal se puede detectar a tiempo la mayoría de los problemas comunes.

Observar antes de regar
Tocar el sustrato con el dedo hasta unos centímetros de profundidad da más información que mirar la superficie. Si se siente húmedo, conviene esperar; si está seco, es momento de regar con una cantidad moderada.
Revisar el drenaje
Una maceta sin salida de agua o con el orificio tapado puede acumular humedad en la base y afectar las raíces. Verificar que el agua sobrante salga del recipiente después de cada riego evita este problema.

Limpiar las hojas
El polvo acumulado en las hojas reduce la capacidad de la planta para aprovechar la luz. Pasar un paño húmedo cada dos o tres semanas ayuda a mantenerlas limpias sin dañar el tejido vegetal.
Rotar la maceta
Girar la maceta un cuarto de vuelta cada tanto favorece un crecimiento más parejo, ya que todas las caras de la planta reciben luz de forma alternada en lugar de concentrarse hacia una sola dirección.
Herramientas útiles
Un kit de riego con pico fino y un pulverizador de niebla facilitan aplicar esta rutina sin mojar de más el ambiente.